Una cura definitiva al paternalismo autoritario

0
730
Ernesto Uranga Vox Populi

El paternalismo autoritario aplasta al individuo en su raíz.

Subordinar la voluntad individual es un acto vergonzoso, una claudicación cobarde, siempre y cuando no se haya elegido con deliberación plena ante objetivos elevados.

Aprender a ser libre es la alternativa a las peores dictaduras e intentos de acallar la conciencia.

¿Y cómo se aprende a ser libre?

Cuando era muy pequeño, siendo hijo único de madre soltera, viví en casa momentos altamente formativos: la escasez en lo material y la autoafirmación de la independencia personal con una formación cultural profunda. La escasez me dio armas para no debilitar mi carácter en busca de las hoy tan famosas gratificaciones inmediatas. Lo otro, me dio una amplitud de miras que pocos en mi generación tuvieron la oportunidad de conseguir. ¿Arrogancia? ¿Soberbia? Quizás eran tan solo formas de blindarme ante un entorno agresivo. 

Luego, en mi juventud, recibí el impulso de la importancia del estudio y la formación de la conciencia a partir de lecturas y ejemplos de acción humana intensa, en lo imaginario y lo real (las humanidades, por un lado, y el ejemplo de mi madre al enfrentar una realidad adversa). 

Puedo decir que con estas bases me fui formando un carácter libre e independiente que, después, en mi trayectoria profesional, enfrentó la oposición de jefecitos y lidercitos que querían imponer sus puntos de vista y su modo de actuar -pequeño y limitado- bajo la obediencia ciega a sus órdenes. Eso lo rechacé siempre. Jamás consideré sujetar mi conciencia a los dictados de gente ignorante y revestidos de poder. 

Conocí, de primera mano, a los lacayos y vasallos prontos a acatar las órdenes de los “mandamases” de turno, recibiendo, claro está, su recompensa por doblar la espalda. Yo en cambio recibía como respuesta no ser tomado en cuenta y formar parte de una lista de indeseables, perturbadores, conflictivos…

Descubrí también a grandes líderes -pocos, muy pocos- que transformaron mi vida y mi carrera. Hoy serían llamados “líderes coaches”. 

Aprendí que el ejercicio de la libertad radica esencialmente en compartir y colaborar con personas con gran visión de futuro, orientación a la acción, creatividad e innovación, así como gran apertura de mente para escuchar, dialogar y construir juntos lo que queremos. Líderes en toda la extensión de la palabra, que te hacían crecer como persona, acompañándote en el despliegue de tu potencial.  La experiencia fue increíble. 

Me formaron para ser libre.Hoy, cuando las mejores mentes de nuestro país están siendo amenazadas, acalladas, asesinadas… conviene recordar que sólo tú libertad, y la mía, y la de todos, será la barrera infranqueable a la dictadura que se pretende imponer.