

Escuchamos hablar de inflación en los noticieros donde comentan como está impactando la subida de la tasa de inflación de los países y los economistas, el mundo empresarial, el mundo económico y el mundo político corren a tomar medidas inmediatas.
El Banco Central Europeo intenta explicar de una forma sencilla la inflación : “En una economía de mercado los precios de los bienes y de los servicios están sujetos a cambios. Algunos aumentan y otros disminuyen. Existe inflación cuando se produce un aumento general de los precios, no solo de artículos individuales, que da como resultado que por cada euro puedan adquirirse hoy menos bienes y servicios que ayer. Es decir, la inflación reduce el valor de la moneda con el tiempo.” Si lo definimos en lenguaje común ,la inflación es el coste de la vida.
El momento pandémico en China con la incógnita sobre si cerrarán más el país , la situación de los barcos de suministro haciendo cola en el puerto de Shanghai o la situación económica mundial tampoco ayudan debido a la guerra de Ucrania y a los impactos que está teniendo en el comercio mundial. Los precios agrícolas y energéticos están por las nubes y elevan los costos empresariales de producción hacia tasas elevadas, nunca vistas en los últimos años.
Los gobiernos ya venían aplicando medidas de política monetaria para frenar tasas inflacionarias originadas por la pandemia y las medidas tomadas por los distintos estados en función de sus circunstancias.
Sin embargo la guerra entre Rusia y Ucrania no solo enfrenta a dos países vecinos en términos de geopolítica o mal vecindario, sino que afecta a dos colosos exportadores mundiales de energía, fertilizantes y de productos agrícolas lo cual ha originado un incremente de precios en materias primas y posteriormente en el bolsillo del consumidor. Hablamos que Rusia es el principal exportador de fertilizantes nitrogenados y gas natural, y el segundo exportador a escala global de petróleo crudo. Mientras, en Ucrania, la producción de trigo suponen un tercio de las exportaciones mundiales de este cereal, el 80% del aceite de girasol del mundo y el 19% del maíz.
Europa y EEUU llevan recogiendo tasas inflacionarias no vistas desde hace casi tres décadas , incluyendo las crisis financieras delo 2008 y toman medidas de política monetaria desde el BCE y la FED , aunque los nubarrones que se ven el horizonte no les inquieta debido a la sólida situación de sus economías.
Para el Banco Mundial , “la inflación está en máximos desde 2011 en las economías emergentes y los países en desarrollo, donde los ciudadanos gastan el 50% de sus ingresos en alimentación. Es decir, el marcado aumento de los precios de los insumos, como la energía y los fertilizantes, podría dar lugar a una reducción en la producción de alimentos, en particular en las economías en desarrollo, lo que a su vez influirá en su disponibilidad, en los ingresos rurales y en los medios de subsistencia de los pobres”
Este año en Davos en el World Economic Forum se recogía una hipótesis que algunos líderes mundiales empiezan a mirar: volver la atención hacia el interior. Algunos países han impuesto restricciones al comercio de bienes y servicios y los flujos transfronterizos de capital e inversión se han ralentizado. Incluso las cadenas de valor se han vuelto menos intensivas en comercio y muy localizadas o regionalizadas.¿ Necesitamos cooperación o aislamiento ? ¿Globalización o Localización? ¿Juntos o sólos?