El Partido en favor de los Animales en Holanda

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Rosa Ana Cronicas Esmeralda

A principios del año pasado, cuando comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania, conocí a Ine. En una tierra de gigantes, donde la media para hombres es de 1.80 y para mujeres de 1.70 y hemos visto mucho más altos que eso, ella mide poco más de metro y medio. Gustavo y yo estábamos en la puerta de nuestra cochera probando la bicicleta que acabábamos de comprar. Fui a dar una vuelta y al regreso, lo vi acariciando un perro y hablando con la dueña. Milou se había detenido enfrente de él y no quiso avanzar más. Entonces comenzó a hablarle en español y así comenzó la charla entre Gustavo e Ine.

-¿Podrías adoptar un gato? -me preguntó ella poco después.

Le contesté que no, puesto que lo que quiero es un perro, pero no ahora. Ahora viajo mucho y no puedo hacerme cargo. Me explicó que estaba recibiendo gatos que venían de Ucrania, de los bombardeos. Allí me enteré de su pasión por ayudar a los animales y su activismo. 

Ella pertenece al Partij van de Dieren, es decir el Partido en favor de los Animales. Esta organización lleva ya veinte años en el gobierno. 

Lo que persiguen es:

-Fin de la ganadería intensiva ymás agricultura orgánica.

-Derechos de los animales en la constitución.

-Ecologización de la aviación.

-Más y más rápidas conexiones de tren.

-Gravar a las empresas que contaminan.

-Terminar tratados de libre comercio como Mercosur y CETA que son desastrosos para los agricultores, los derechos humanos, animales y medioambientales.

-Salarios más altos para las personas que se dedican al cuidado de otros y a la educación.

-Salario mínimo más alto.

-Asignación básica para que todos pueden llevar una vida digna. 

-Vivienda de alquiler asequible.

-Política humanitaria de refugiados y distribución justa de los refugiados entre los países de Europa.

-Plan de acción contra el racismo y la discriminación.

-Más fondos para el arte, la cultura y el patrimonio. 

Han tenido ya varios éxitos, como la prohibición del marcaje de vacas, el acuerdo del parlamento europeo contra la deforestación, la introducción del microchip obligatorio para gatos, la prohibición de la hormona PMSG hecha de sangre de caballos preñados, etc. 

-Tenía que ser así -asegura Ine-. Antes no nos escuchaban, pero se han dado cuenta de que nuestras demandas tienen sentido, sobre todo en el marco de las luchas que libra actualmente nuestro país: la crisis de nitrógeno, de biodiversidad, climática, de vivienda, de agua, de energía. Y necesitamos una nueva forma de pensar. Sobre todo debemos atrevernos a tomar decisiones. 

El parque Volkende es el más bonito de Breda. Es muy grande y está lleno de prados, senderos, fuentes, pero lo que más nos llamó la atención a Gustavo y a mí fue que, además de la población normal de patos, gansos, cisnes, había gallos, gallinas y pollitos. De plumaje precioso, pero ¿qué hacían allí? Luego Ine me explicó que algunos propietarios de granjas han ido a dejar los que ya no quieren, incluidos conejos. Es una población que crece, y al municipio no se le ha ocurrido nada mejor que capturarlos y matarlos con gas. 

La discusión sobre los animales es una que nos aguarda. Tan fuerte y tan a fondo como la que mantenemos actualmente sobre las mujeres y los marginados. Ve uno tantas cosas y se entera de tantas más. En Holanda no se ven perros callejeros como en México o vacas callejeras muertas de hambre como en la India, no hay corridas de toros como en España ni tienen el gravísimo problema que existe en África de las especies que están desapareciendo a causa de la cacería furtiva, y aún así tienen un partido en favor de los animales. Espero que pronto los demás países nos pongamos a la altura.